Declaración de fe de la ICT Church
La única base de nuestra fe es la Biblia, la cual es la infalible Palabra escrita de Dios en todos sus 66 libros del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Razones por las que consideramos la Biblia como única fuente de la verdad de Dios revelada al individuo:
- Creemos que fue totalmente inspirada por el Espíritu Santo y escrita sin error de contenido en los manuscritos originales del Antiguo y del Nuevo Testamento (2 Timoteo 3:16, Hebreos 4:12).
- Creemos que contiene la totalidad de la verdad revelada por Dios y expresa su voluntad para el ser humano y la creación. Creemos que es la suprema y final autoridad en todos los asuntos de que habla.
- Creemos que las enseñanzas doctrinales son lo suficientemente sencillas para eliminar cualquier interpretación errónea o dogma equivocado.
- Creemos en la historicidad de la Biblia, como también entendemos el proceso del cristianismo a la luz de la historia y las diferentes manifestaciones de la fe por parte de las generaciones.
También aceptamos todas aquellas enseñanzas doctrinales en las cuales históricamente ha habido común acuerdo entre los verdaderos cristianos.
Por razón del especial llamamiento de nuestra iglesia, deseamos permitir libertad de convicción sobre otros aspectos doctrinales, entendiéndose que cualquier interpretación no deberá convertirse en un asunto que obstaculice el ministerio al cual Dios nos ha llamado.
Afirmamos nuestras creencias en las enseñanzas básicas de la Biblia en la siguiente forma. Creemos que:
Un solo y verdadero Dios
Hay un solo y verdadero Dios eternalmente existente en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los tres están en igualdad y tienen todos los atributos de la deidad y las características de la personalidad (Génesis 1:26; Mateo 3:16-17).
Dios Padre
Dios es Padre único, eterno y verdadero; Creador de todo lo existente y fuente de toda autoridad. Es la primera persona de la Trinidad y se ha manifestado al hombre y demostrado su amor incondicional y su propósito soberano (Juan 3:16-17).
Jesucristo
Jesucristo es Dios Hijo, segunda persona de la Trinidad, hecho hombre mediante concepción milagrosa por el Espíritu Santo y por un nacimiento virginal. Por lo tanto, es Dios perfecto y hombre singular unidos en una sola persona. Su vida fue sin pecado y voluntariamente se ofreció como expiación por los pecados de la humanidad; logró la salvación para todo aquel que acepte su obra redentora. Jesucristo es la provisión de Dios Padre para el hombre y único mediador (Juan 1:1; Mateo 1:23).
Resurrección y segunda venida
Creemos que Jesús, luego de ser crucificado, resucitó al tercer día de entre los muertos, con el mismo cuerpo, aunque glorificado. Ascendió corporalmente al cielo y se sentó a la diestra de Dios Padre, donde intercede por todos los santos. Creemos en su segunda venida a la tierra en forma personal, visible y corporal, en la consumación de los tiempos y del plan perfecto de Dios Padre (Hechos 1:9-11).
El Espíritu Santo
Creemos en el Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad, quien posee todos los atributos de la divinidad y la personalidad de Dios; su función principal es glorificar a Cristo, preservar su obra redentora y aplicarla al creyente. El Espíritu Santo viene literalmente a morar en la vida de aquel que ha aceptado a Jesús como su Señor y Salvador (Juan 16:7-8).
El creyente se apropia de la plenitud, la llenura y el control del Espíritu Santo mediante la fe. Cada hijo de Dios está llamado a vivir en el poder del Espíritu Santo, llevar fruto en su vida y en la de los otros y evitar satisfacer los deseos de su naturaleza humana y débil, que se opone a la naturaleza de Dios (Gálatas 5:22-23).
El ser humano
Creemos que el hombre y la mujer fueron creados por Dios y está conformado en tres dimensiones básicas: espíritu, alma y cuerpo. El hombre y la mujer son las criaturas más noble de la creación y quienes posee los atributos esenciales de la personalidad de Dios, su mente, sus emociones y su voluntad. En su condición natural está separado de Dios e imposibilitado para tener comunión con él por la naturaleza pecaminosa con la cual nace (Génesis 1:26; Romanos 3:23; 1 Tesalonicenses 5:23).
El ser humano decidió vivir independiente de Dios. Desde entonces está en tinieblas y alejado de la luz de Dios; bajo juicio, condenación y muerte eterna, a menos que acepte la obra de la salvación: trabajo de Dios únicamente en favor del individuo como muestra de su gracia y amor.
La salvación
La salvación del individuo es totalmente producto de Dios y de su gracia; no tiene costo alguno y no es producto total o parcial de obra humana, de bondad, ni de ceremonias. La seguridad de salvación del individuo se basa en una relación inquebrantable y eterna con Dios Padre por medio de Jesucristo y en la certeza de lo que dice la Palabra de Dios: absolutamente nada nos puede separar del amor del Señor (Efesios 2:8-9; Juan 3:3).
La Iglesia
Jesucristo es la cabeza de la Iglesia Universal, la cual siendo una sola está conformada por muchos miembros en distintos grupos y denominaciones, cuyo fundamento único es Jesucristo y son dinamizados por el Espíritu Santo. Es la voluntad de Dios que la Iglesia se mantenga unida y le comunique al mundo a través de esa unidad, la autoridad del Señor, su presencia y su voluntad (Efesios 4:15-16).
La eternidad
Al momento de la muerte física el creyente pasa a disfrutar de manera eterna, consciente e ininterrumpida la Presencia de Dios, y aguarda la resurrección de su cuerpo para bendición y gloria sempiterna. El no creyente entra inmediatamente a una eterna y consciente separación de Dios y aguarda la resurrección de su cuerpo para juicio y condenación eterna (1 Corintios 15:12-20).
La Gran Comisión
Creemos que mientras estemos en esta vida tenemos la responsabilidad de establecer el Reino de Dios en la tierra, su autoridad, y su voluntad, en la medida en que de manera decidida invirtamos integral y totalmente en la Gran Comisión, en obediencia al mandato dado por nuestro Señor Jesucristo en Mateo 28:18-20, para llevar una respuesta integral al hombre de Dios, su familia y la sociedad a través de la Teoterapia Total, el tratamiento de Dios al individuo (Mateo 28:18-20 y 2 Timoteo 2:2).